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Tres generaciones dan con el Octavia más versatil

Octavia: más Škoda, más coche

Carlos Pascual. Si la semana pasada traiamos a un miembro de la familia checa Skoda en sus últimos días de vida comercial, esta tenemos la última generación del Skoda más vendido en nuestro país: el Octavia.

Esta es la tercera generación de cinco puertas más reconocible de nuestro mercado, de tamaño medio puede albergar a 5 ocupantes en su interior y fabricado utilizando la nueva plataforma MQB del grupo Volkswagen, con lo que se aligera respecto a la generación anterior convirtiéndolo en un vehículo más ágil.

Esta disponible en siete acabados diferentes partiendo el Active (19.870€) al más alto de gama y equipado para el confort Laurin & Klement (31.050€) perteneciendo a este último la unidad probada.

Cuando pasamos a su interior nos encontramos un automóvil bien rematado con los buenos ajustes entre las piezas, sus asientos son cómodos y gracias a sus ajustes eléctricos, incluyendo un excelente apoyo lumbar, la nota negativa de los mismo es su tapizado con una cara de cuero y la parte trasera en piel sintética. 

El motor equipado en esta unidad era el afamado 2.0 TDI del grupo Volkswagen, con el cual -en combinación con la caja de cambios DSG- se consigue un vehículo extremadamente ágil  capaz de enlazar curvas, mejor que otros de su segmento. El Octavia cuenta con un sistema que permite seleccionar el comportamiento de conjunto motriz pudiendo elegir entre: Eco, Normal, Sport e Individual; las diferencias entre ellos solo se hacen notar cuando realizamos una conducción muy agresiva cuando agradeceremos la forma de entregar la potencia y como mantiene las marchas en el modo Sport.

La suspensión ha sido enfocada a confort aunque no se escora al paso de las curvas, el punto negativo para el confort es que debido a las llantas de 18 pulgadas y neumáticos de perfil bajo resulta incómodo pasar por perfiles y badenes. Además se echa de menos una mayor rigidez de los muelles pues en frenadas fuertes cabecea en exceso.

Los frenos que equipa el Octavia son suficientes llegando a mostrar fatiga solo tras muchos kilómetros de trato intenso, lo que me hace pensar que en caso de tener temperaturas más elevadas se fatigan antes, aunque ese modelo no ha sido enfocado para una conducción deportiva aunque su chasis lo permite, eso quedará para la versión RS que equipa el motor de 2.0 litros, 220 cv y 350 Nm.

Su alto nivel prestacional se completa con unos consumos reducidos, necesitando 5,6 litro de carburante cada 100 kilómetros recorridos, medida que queda muy cerca de la anunciada por la marca 5,5, reduciéndose hasta los 4,5 en caso de autovías de circunvalación y aumentando hasta los 8,4 en caso de realizar una conducción deportiva, en circuito urbano la marca que quedará en torno a los siete litros, aún contando con sistema Stop&Start.

Este es el Octavia más versátil con un maletero con acceso fácil llega a los 590 litro, ampliable si abatimos los asientos, para lo cual posee unos tiradores en la zona de carga. En la misma se encuentra un subwoofer del sistema de sonido.

Como opciones interesantes están disponibles el control de crucero adaptativo con capacidad para frenar el vehículo y el ya conocido Park assist, que tiene un funcionamiento difícil de mejorar pudiendo aparcar tanto en línea como en batería y cuya única pega es no detectar huecos al final de una fila de coches por lo que siempre necesita uno delante y otro detrás para tomar las referencias.

Esta última generación del Skoda Octavia es una gran elección para personas con un estilo de vida activo que busquen lo mejor de un cinco puertas, en un modelo que sin salir de lo convencional muestra algo diferente.
 

 

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