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Q50, berlina nipona para Europa

Carlos Pascual. El Infiniti Q50, un sedan diseñado pensando en Europa. Desde el aterrizaje de la marca en Europa, no había ningún modelo desarrollado específicamente para este mercado con lo que la marca premium de Nissan no estaba obteniendo los resultados que cabría esperar. EL Q50 cambia este enfoque con una berlina media.



Hemos podido conducir la versión que, seguramente sea la más vendida en nuestro mercado, la correspondiente al motor de origen mercedes 2.2 d, un tetracilíndrico que destaca por dos llamativas razones: el ruido que evite en frío y el extraordinariamente bajo consumo de carburante que consigue. Hemos tenido la ocasión de probar ambas cajas de cambios, con ambas se han obtenido consumos en torno a los 4 litros de carburante cada 100 kilómetros recorridos. Ambas cajas de cambios son precisas, aunque la automática, también de origen Mercedes, es algo lenta a la hora de realizar reducciones dando toda la potencia algo tarde cuando se le exige al paso de horquillas o rápidas incorporaciones a autopistas.

En cuanto a calidad percibida en el Q50 es alta, siendo muy reseñable la diferencia entre los diferentes acabados donde el acabado GT premium se hace casi necesario para viajar con comodidad. Si bien el motor es ruidoso en fría desde el interior y en circulación a alta velocidad no se percibe, siendo el aislamiento del habitáculo muy bueno a nivel sonoro.


El espacio para las cinco plazas es muy bueno exceptuando la plaza trasera central que sólo utilizaremos en emergencias pues, el túnel de la transmisión es muy prominente. El maletero de 500 litros permite transportar, el equipaje para los cuatro ocupantes sin problema de no ser por sus formas caprichosas.



Mención especial merece el sistema de Infoentretenimiento Infiniti InTouch compuesto por dos pantallas táctiles en la consola central. Este sistema resulta algo lioso hasta hacerse con él, y más tarde es realmente práctico aunque su fluidez necesita ser mejorada.


Otra innovación que equipa el Q50 en las versiones híbridas es la dirección “Drive by Wire” en la que no existe conexión física entre el volante y las ruedas, siendo recogida la señal por una centralita eléctronica y transmitida hasta el accionador de la dirección, del mismo modo que se controlan la práctica totalidad de los aviones modernos.



En el apartado dinámico, la plataforma sobre la que se ha construido el Q50 hace que se mueva con agilidad. Encuentra un compromiso muy bueno entre dureza y confort. Permite circular a ritmos elevados, ya sea por carreteras de montaña; donde se comporta de forma noble y aquí será donde si podremos disfrutar la caja de cambios manual que necesitaría ajustar os pedales para hacer más sencillo el “punta-tacón”. En autopista y autovías, para las que es más adecuado el Q50 brilla la excelencia de los desarrollos de la caja de cambios automática agradeciendo la séptima velocidad y logrando consumos realmente bajos. Los frenos aguantan muy bien la fatiga teniendo que soportar un trato realmente duro para notar como el pedal se vuelve algo más esponjoso. No hemos podido probar cómo funciona la caja de cambios con las levas de magnesio, ninguna de las unidades las montaba.


La conclusión de este Infiniti Q50, una berlina media que entra fuerte en el mercado europeo, muy indicada para realizar viajes y circular a diario con un alto grado de confort.

 

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