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Diario YA


 

La despedida de los grandes

Superb, buque insignia donde los haya

Carlos Pascual. Sí hace unas semanas anunciabamos la nueva generación del buque insignia de la firma checa Skoda, ahora os traemos la prueba del que todavía es el vehículo de referencia en la marca: la segunda generación del Superb.

Se trata de una berlina de tamaño generoso con 4,8 metros de longitud, un Panamera mide 5 metros y un A8, 5,13 metros; capaz de albergar a 5 adultos sin problemas, salvo la plaza centrlb que puede resultar algo menos confortable que las laterales.

Nada más acceder a su interior podemos observar un buen nivel de acabados con plásticos blandos en casi todas las superficies, y algún detalle propio de vehículos más caros, aunque si nos fijamos podremos darnos cuenta de pequeños sistemas que evidencian la cercana presencia de su sucesor como una pantalla lcd en el cuadro de mandos en blanco y negro, con muy baja resolución o un sistema de infoentretenimiento que siendo de buena calidad carece de entrada USB. Los asientos que montaba nuestra unidad, de regulación eléctrica y tapizados en cuero, están bien realizados diendo cómodos para viajes largos, donde el Superb destaca de entre sus rivales por el gran espacio para las piernas en las plazas traseras, al nivel de un Audi A8. En cuanto a espacio de carga, el superb, completa la cuadratura de círculo con un generoso maletero que tiene la posibilidad de abrirse con portón completo o únicamente con la portezuela tradicional de un sedan.

La conducción del Superb, se realiza de forma muy agradable y suave, la unidad probada contaba con el conocido motor turbo diesel 2.0 y 170 cv del grupo VW, el cual mueve con cierta agilidad un automóvil que no destaca por ser precisamente ligero, aunque nunca lo percibimos pesado. La posición de conducción es fácil de encontrar siendo para mi gusto muy acertada la disposición de todos los elementos a excepción del mando de los lavafaros, pues realmente no logré encontrar modo alguno de activarlos sin necesidad de activar los aspersores de agua para el limpiaparabrisas.
 

El rendimiento del conjunto motriz es algo destacable, consiguiendo un consumo mixto de 6,6 litros de carburante cada 100 kilómetros recorridos, pudiendo rebajar esta cifra si circulamos por autovía a ritmos legales, pues nosotros hemos realizado bastantes kilómetros por carreteras de montaña, donde intentando exprimir el conjunto al máximo no llegamos a ver más de 9 litros cada 100 kilómetros recorridos.

La caja de cambios, DSG, merece una mención especial pues, sin ser la última generación -detalle del fin de la vida comercial de este modelo- realiza los cambios con precisión de cirujano el aspecto más destacable son las reducciones en modo manual, cuando esta caja de cambios de doble embrague brilla con luz propia. El punto más negativo también son las reducciones pero en este caso en cualquiera de los dos modos automáticos -normal y sport- por ser excesivamente conservadora, siendo difícil estar en la zona buena del motor a la salida de las curvas.
 

Para concluir, se trata de un vehículo genial que puede llevar a cuatro adultos con comodidad en cualquier viaje, con detalles curiosos como un paraguas en la puerta, o uno de los mejores sistemas de asistencia al estacionamiento del mercado. Ahora esperamos ansiosos a la nueva generación que promete mejorar las excelentes capacidades de este coche a un precio accesible.

Etiquetas:Carlos PascualFórmulaYAmotorŠkoda