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Diario YA


 

publicamos íntegro un artículo de jesús romero samper, nieto de uno de los fusilados en paracuellos

El capítulo de "Cuéntame" de vísperas de Nochebuena será un homenaje a Carrillo

Jesús Romero Samper. 

No podían tener, los productores de la conocida serie televisiva “Cuéntame cómo pasó”, una idea tan de peor gusto, a la par que despiadada afrenta, como contar con Santiago Carrillo para uno de sus episodios. Precisamente ahora, cuando se conmemoran los 72 años de las matanzas perpetradas en Paracuellos del Jarama por tan siniestro personaje. Al parecer, la memoria de los 5.300 asesinados no es que ya merezca un respeto, sino que debe ser vilipendiada. Cuando se tiene menos sensibilidad que una piedra, no es de extrañar que el apetito predador de audiencia procure laminar el honor de las víctimas y ensalzar, si acaso lo tuviera, el del verdugo. Es un ejemplo más de la tele-basura que nos inunda, y algo peor: un insulto a los familiares.

El episodio, titulado para más inri “Antes morir que perder la vida”, recrea el clandestino regreso a España, en diciembre de 1976, del ejemplar hijo de Wenceslao. Ya saben, cuando se presentó con la peluca. No sé de qué tenía miedo. ¿Acaso no se había enterado de la ley de 1969, por la que prescribían los crímenes de guerra? ¿Tal vez no conocía la inminente ley de 1977, referida a la amnistía? Y, si tan inocente siempre se ha declarado, ¿por qué caracterizarse y entrar furtivamente, tras tantos años, en España? En fin, el vodevil se emitirá en vísperas de Nochebuena, otra sutil delicadeza por parte de los productores. Entretanto, cabría ir reinterpretando algunas estrofas de la banda sonora de los Alcántara.

«Cuéntame, tú que has vivido el despertar de un tiempo que nos cambió…» ¿recuerdas, Carrillo, cuán trágicamente cambió la vida de miles de familias?, que no supieron dónde yacían los suyos hasta dos años y medio después.

 «…volverás a ser un niño al recordar las largas tardes de sol». Si, aquel “enfant terrible” que renegó de su padre, rememorando las tardes al borde de seis fosas, mientras se cercioraba del trabajo bien hecho.

«Háblame de lo que has encontrado en tu largo caminar». ¿Tal vez, algún cuerpo mal sepultado? ¿Quizás un moribundo al que rematar? ¿Un grupo de tus sicarios ebrios y enloquecidos por la sangre? ¿Un crucifijo de plata?

«Cuéntame cómo te ha ido, si has conocido la felicidad». Si, parece que siempre la conoció. En su orgiástica carrera criminal de juventud y en su loado retiro senil. De asesino en serie a doctor honoris causa: ¿se puede ser más feliz?

«Sentirás el dulce abrazo de aquellos padres que dieron por ti…». De tu padre no, desde luego. Y les negaste, Carrillo, ese abrazo a decenas de miles de huérfanos.

«Hoy podré, junto a ti, esbozar nuestro ayer… háblame de aquellos días». Sí, háblame, háblanos. Al menos antes de someterte al Veredicto Final. Y así podremos esbozar, soñar, cómo hubiera sido el ayer y cómo el tránsito de nuestras familias si tú no hubieras nacido.

Enhorabuena a los productores, que han conseguido zaherir a muchos de sus espectadores (seguro que cada vez menos). Enhorabuena a la televisión pública, que con nuestros impuestos sufraga el escarnio. Y enhorabuena al genocida, por lograr evadir el enclaustramiento moral, del silencio y el olvido, donde debería permanecer hasta el averno. Una caterva tal de sinvergüenzas y desalmados sólo merece mi enhorabuena en su meteórica carrera hacia los “prestigiosos” premios Goya, doctorados y demás prebendas de la progresía. Y no se preocupen, que las gabelas, como siempre, corren a cargo de las víctimas.

Jesús Romero-Samper (Nieto del Capitán Carlos Samper Roure, fusilado el 7 de noviembre de 1936 en Paracuellos del Jarama)

 

 

 

 

 

 

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